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viernes 16 de diciembre de 2011

Estamos en www.cafeynoche.es

NOS HEMOS MUDADO.
Ahora nos encuentras en http://www.cafeynoche.es
El nuevo feed de iTunes es el siguiente:
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sábado 3 de diciembre de 2011

EN EL GHETTO DE LOS ROMÁNTICOS: Me Corté con un Libro de Bukowski

Café y noche: Me Corté con un Libro de Bukowski

martes 7 de junio de 2011

Café y noche #61 - Recordando a Valente -

En el podcast de hoy os hablo sobre la gente valiente, aquella que es capaz de mover cielo y tierra para conseguir una sociedad mejor para todos.
También recorreremos la vida de José Ángel Valente, un poeta que, con el paso de los años, sigue siendo un referente para quienes aman la Literatura. Entre tanto y tanto, buena música de Gritando en Silencio :)




Escúchalo en tu teléfono desde AQUÍ

Música extraída de Jamendo.

lunes 30 de mayo de 2011

Café y noche #60 - La hoja en blanco -



(Descarga desde tu telf AQUÍ)

Ocurre en muchas ocasiones, la hoja en blanco está delante de nuestros ojos y no sabemos qué escribir. También sucede que no tenemos ganas de hacerlo, que igual nos hemos tirado años dejando caer, sobre un papel, palabras cargadas de emociones que queremos condenar a galeras.

En cajas, en cajones, en todo tipo de contenedores, líneas y más líneas con palabras cogen polvo un día tras otro. Entonces, cuando pasa el tiempo, abrimos esos espacios en los que hemos depositado parte de nuestra energía y en ellos encontramos los restos de quienes hemos sido o fragmentos de quienes somos en ese momento. Antes eran hojas en blanco y, como si poseyeran vida alguna, tenían la urgente necesidad de ser abrazadas por la tinta, de ser vestidas con cientos de letras que decían - o no - grandes verdades.

(Escuchamos Aparentemente, de Vespertine Creation, y volvemos con la Hoja en blanco)

En otro tiempo existía la costumbre de enviar cartas de una punta otra del mundo. Aún se hace, sí, pero bastante menos. Numerosos sobres contenían infinidad de verdades y mentiras, de distancias y aproximaciones con las enfrentarse a ese terrible miedo que siempre ha sido sentirse solos. Cierto que todavía hay quien mantiene las costumbres e intenta que no se pierdan, pero igual está sucediendo lo que dijo Julia Robert hace meses, que con esto de las nuevas tecnologías ya no nos miramos tanto a los ojos y vivimos conectados a una falsa comunicación. Por cierto, si quieres mandar un Mail, envíamelo a cafeynoche(arroba)gmail(punto)com.

Lo que está claro es que sobre cualquier sistema de comunicación predomina la necesidad o la obligación de contar o saber algo. Llámalo Periodismo, Literatura o comunicación entre personas, denomínalo como te plazca, pero lo bonito es que siempre hay un yo creador que se posiciona frente un abismo que ha de llenar de vida, como la música, como la arquitectura, como una pintura… La escritura es, al mismo tiempo que algo cotidiano, un reto, una huída de la realidad, un acto de sinceridad con uno mismo y para otras personas. Puede ser lo que tú quieras, sólo basta saber por qué ponemos nuestra mirada en esa superficie en la que escribimos o captamos nuestras palabras o las de otras personas.

(Momento músical de Free Noise Pod)

Personalmente, y para cerrar ya este podcast, adoro las páginas en blanco. A veces dicen más que lo que queremos leer o escuchar. ¿No te parecen unas gamberras? Da la sensación de ser mirados por ellas y no al revés, como si estuviesen dispuestas a que nos dejásemos caer en un momento sobre su superficie.

Si quieres ponerte en contacto conmigo, puedes hacerlo a través de Twitter (jdesanchez y cafeynoche), por medio de los comentarios en jdsanchez.es y cafeynoche.com, o bien, a través de Facebook (búscame como jdsanchez85(arroba)gmail(punto)com. Recuerda que puedes escuchar y descargar el programa en café denoche.ivoox.com, en cafeynoche.com, en radio.podcastellano.org y allí donde no sepa yo que está alojado este podcast. También, como te hhe dicho antes, me puedes mandar un Mail a casfeynoche(arroba)gmail(punto)com y yo estaré encantado de recibirlo. Hasta la próxima.

Música del podcast extraída de Jamendo.

lunes 23 de mayo de 2011

Café y noche #59 - Paraísos musicales -

La música es el motor de vida de muchas personas, de tantas que es imposible conocer un número preciso. Está en todos los años de nuestra existencia, hasta el punto de poder confeccionar una gigantesca banda sonora de todos los momentos que hemos vivido.

En mi caso, siempre ha estado. He crecido escuchando a muchos cantautores, a grupos que sonaban en las listas más prestigiosas de emisoras del tres al cuarto y conozco más estilos que dedos en mis manos. A cada tipo le encuentro algo especial, una razón por la que aferrarme a sus acordes. Hoy, en Café y noche, música clásica. Un programa dedicado a la pianista y amiga María Victoria Romero.



(Escúchalo en tu telf desde aquí)

Resulta especialmente particular cómo la música se nutre de nuestras experiencias para que, de por sí, tenga sentido. Es habitual que los escritores hagan su trabajo acompañados de música clásica, de los aventurados dedos de Chopin, de la violencia del sordo Bethoveen o de la ruptura musical en las obras de Erik Satie. A veces, incluso, en ciertas obras se dibuja una vida, desde sus primeros pasos hasta la inactividad más absoluta. Esto, que no deja de ser complicado, se puede percibir en las obras de grandes pianistas, pero también en aquellas de otros músicos que han transcendido. Escuchamos el que pudiera ser considerado el principio de una vida: Preludio, de Sebastian Bach.

Es complicado, muy difícil, hablar de música clásica sin haber pasado por un conservatorio o sin haber recibido algún tipo de formación, pero no lo es tanto comprender que no siempre se sigue un esquema clásico en la música, que es hasta bonito ver cómo hay autores que han sabido plasmar cierta ruptura dentro de los pentagramas y, posteriormente, han encontrado el equilibrio, la perfecta unión entre un fragmento y otro. El músico que es atrevido, el que inventa y reinventa, a mi juicio, es el que perdura en la memoria colectiva.

El cine también se ha valido de grandes músicos para dar vida a las historias de otros. Por ejemplo, en La Naranja Mecánica había un personaje que perdía la cabeza completamente cuando escuchaba el cuarto movimiento de la Novena Sinfonía de Beethoven. Cuando lo normal es que algunos sientan una paz interior al escuchar música clásica, hay otros que se vuelven completamente locos. Escuchamos la Novena sinfonía.

No es sólo el paso de la vida, no es sólo la conexión de nuestros latidos con la tierra, no es la corchea convertida en música, ni la verdadera conjugación de tiempos que han salido de cinco líneas paralelas sobre un papel. Es una razón que nos invita a creer en la música, el motivo por el que hay hombres que, tras el paso de los tiempos, siguen siendo recordados e idolatrados; es la completa y gigantesca convicción de saber que hay otro mundo, en el que todo es mágico, imperecedero y, al mismo tiempo, humano. Así es la música clásica, un vergel para el caminante y un espacio en el que quedan depositados incontables sensaciones que sólo se manifiestan cuando varias notas musicales juegan a perseguirse dentro de nuestros oídos. Algo parecido al Canon de Pachelbel.

Audios extraídos de Jamendo y YouTube

viernes 6 de mayo de 2011

Café y noche #58 - Balance -

Por primera vez grabo un podcast sin un guión. Me he puesto a recordar los comienzos de Café y noche, justo ahora que cumple tres años. Espero que os guste.

Contenido del podcast:

- El nacimiento de Café de/y noche.
- Cuestión de dominio.
- Posicionamiento web.
- Los comienzos de iVoox.
- El número de descargas.
- La soledad frente al micrófono.
- No soy el típico podcaster.
- La importancia del guión en el podcasting.
- La duración.




Escucha desde tu telf: AQUÍ

domingo 1 de mayo de 2011

Café y noche #57 - Especial sobre la amistad -



Escúchalo desde tu teléfono: AQUÍ

Amistad, divino tesoro. Un tesoro que, por otra parte, no puedes poseer. Si lo intentas, deja de tener sentido y te quedas solo, sin nadie que te dé un abrazo y sin nadie con quien puedas brindar por siempre.

Me vienen a la cabeza varias citas célebres: “el hombre es un ser social” y “el hombre es un lobo para el hombre”, entre otras muchas. Como puedes comprobar, hay mucha distancia entre una y otra, y las cargas semánticas son muy diferentes. Sin embargo, están muy relacionadas entre sí; necesitamos relacionarnos con gente, pero podemos llegar a ser lobos para ella, es decir, podemos cortarle las alas por querer que cambie algo de sí misma. Esa es una gran equivocación.

Lo bueno de la amistad, según siempre se ha dicho, es el desinterés de una persona hacia otra, ya que no se busca nada en particular, sino que, simplemente, la valora, la quiere y está con ella. Lo malo es abusar de la confianza, remover la basura cuando ésta está bien donde se encuentra y esperar que todo sea diferente al llevar a cabo tal acto. Todo tiene sus consecuencias, nadie está a salvo de perder ese tesoro tan preciado.

(Doble Sentido: Na cazeh)

Ya sabes, haces casi todo por alguien y ese alguien no responde en la misma medida. Al principio dices que “bueno, es así y no va cambiar”, pero durante muchísimo tiempo sigues dejándote la piel por tal persona y no hace nada al respecto. Hay quien le llama incompatibilidad, pero yo le pongo la etiqueta de “egoísmo”. La DRAE lo define como un “inmoderado y excesivo amor así mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás”, lo cual no deja de ser una verdad como un templo.

Cuando un amigo o amiga sólo se mira su ombligo, hay un momento en el que te ves en la tesitura de tener que elegir: ¿le digo que no está haciendo bien o me alejo? Muchas personas suelen coger el segundo camino, se marchan y no vuelven así como así. Incluso, hay quienes esperan una llamada de esas en las que haya razones que arreglen miles de años de malos detalles. Eso no sucede siempre. Otras personas, en cambio, son más pacientes, dicen lo que no gusta y esperan que ese alguien corrija su actitud, lo cual es engañarse a sí mismo y esperar aquello que, sabes, nunca pasará.

(Miss Caffeina: Caleidosférico)

Es doloroso perder una gran amistad, pero más doloroso es observar que realmente no lo era. Al principio, pasas por esa fase en la que sientes odio hacia el mundo, después te deprimes y posteriormente dejas el tiempo pasar. Te convences a ti mismo, cuando te dices que no hay sufrimiento alguno, y después sabes que siempre se quedará clavada esa espinilla en el alma, esa sensación amarga que irá contigo de por vida. Es un calvario más, una dura prueba por la que pasa el hombre alguna vez en su vida.

Pero no todo es malo, eh. También hay amigos formidables. Por ejemplo, el que te ofrece su hombro cuando estás mal y te abraza porque sabe que lo necesitas de verdad. Aquel amigo que te pregunta cómo estás e incluso te dice lo mucho que te echaba de menos, aunque no te lo esté confesando de manera directa. Ese amigo que te ofrece su casa, te da de comer y SIEMPRE - y digo siempre - te dirá lo bien o mal que te ve, con el objetivo de que tú seas más feliz, sin mayor interés que ese. El amigo que, lejos del lugar en el que tú estás, se acuerda de ti y está dispuesto a ponerse en contacto contigo como sea. Esa es la amistad valiosa, la imperecedera, la real, la preciada y apreciada. Esa es la amistad que todo el mundo quiere, pero que a veces no encuentra así como así.

(La Estirpe Rap: No puede ser)

También hay amistades extrañas, como aquel amigo al que no ves desde hace mucho tiempo, lo llamas y siempre está. Pasarán miles y miles de años, esa persona te recibirá encantada y estará dispuesta a prácticamente todo por ti. También existen amistades que son capaces de sufrir difíciles pruebas, siempre que sea contigo. “Alberto, ¿te vienes a nadar en una piscina llena de tiburones y embadurnados con sangre? ¡Vale!”. Esas amistades también merecen la pena.

Definir la amistad es difícil. Muchas veces nos han preguntado qué es y hemos recurrido a nuestras propias experiencias para dar con una definición exacta. Incluso, no jugaría el cuello si dijese que no hemos sabido responder del todo a dicha cuestión. Simplemente, sabemos que está, que el verdadero amigo no te ridiculiza delante de gente, que no te hace feos - como no escucharte cuando le hablas o que le importe realmente poco tu vida -, que mostrará afecto en mayor o menor medida, que te ayudará como pueda para que seas mejor persona y te sientas bien. El verdadero amigo no pone condiciones y se juega la piel por ti. No necesita ir con una candelabro por la calle, como haría Diógenes, para buscar el verdadero hombre a la luz del día, ya que sabe que en ti lo va a encontrar.

(Aeroplano 21: Dónde quedo yo)
 
 
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